28 de abril de 2010

Bagels

Where Manhattan ends,
where my life begins,
meet me at the other side
of the Brooklyn bridge.

Se mostró ausente, fría, distante... pero él a cambio le regaló la mejor sonrisa que le había dedicado nunca. No fue forzada, ni siquiera premeditada. Simplemente surgió del cariño del tiempo que pasaron juntos, aquel eterno minuto que duró una primavera que empezó en abril y se murió antes de que llegara junio.

Sabían que aquello estaba condenado a un punto y final, pero aquella sonrisa les recordó la grandeza de los puntos y aparte. Fue entonces, y sólo entonces, cuando decidieron olvidarse de borrar el olvido.

Los mejores amigos aparecen cuando menos los esperas. Fue a finales de julio, una mañana de domingo, mientras compraban bagels, al otro lado del puente de Brooklyn.

4 comentarios:

Jorgito dijo...

Qué bonito. Diría algo más elaborado, pero simplemente es así.

Tiny Dancer dijo...

Siempre has sido un sentimental.
La estrofa lleva más de un año escrita... esperando a ser publicada. Ayer encontró su lugar xD

Tiny Dancer dijo...

de todos modos: gracias :-)

Charo dijo...

No hay nada como la fuerza de una sonrisa, siempre es grande...cada vez lo tengo más claro
Tambien me gusta!!!!! Seré romántica?